Uso de Antitusígenos en el Resfriado Común en Niños: Riesgos y Recomendaciones
El catarro común o resfriado es una infección aguda, autolimitada, de la vía respiratoria superior que se acompaña de grados variables de fiebre, tos, estornudos, rinorrea, cefalea, malestar, dolor de garganta e inapetencia. Está causado por más de 200 virus, siendo el rinovirus, con más de 100 serotipos, el agente infeccioso responsable de la mitad de estos procesos. Es, sin duda alguna, una de las causas más frecuentes de consulta en Pediatría.
La terapéutica del catarro se ha orientado de manera preferente al tratamiento de sus síntomas y no de su causa. Los resultados clínicos obtenidos con la mayoría de los fármacos empleados han sido poco alentadores porque los tratamientos propuestos no han superado con claridad el balance riesgo/beneficio que cabría esperarse. Como dijo Osler hace más de un siglo, hoy en día podríamos decir también que la mejor manera de tratar el catarro es con desprecio.
CONSIDERACIONES GENERALES
Los catarros son una de las infecciones más prevalentes en la edad pediátrica. Están ocasionadas por virus, siendo el rinovirus el más predominante.
No hay tratamiento antivírico ni actuación terapéutica sobre los mecanismos de invasión del virus (interferón) con evidencias suficientes para que se justifique cualquier tratamiento en este sentido.
La tos es uno de los síntomas más relevantes y constituye uno de los mayores motivos de demanda de medicación por parte de las familias.
Los antitusígenos que actualmente están en el mercado tienen más de 50 años de existencia y no está demostrado que su eficacia terapéutica justifique sus riesgos, especialmente en niños pequeños.
Los mucolíticos, los expectorantes, los antihistamínicos y otros preparados farmacológicos tampoco han demostrado eficacia terapéutica en Pediatría.
Antitusígenos, mucolíticos, expectorantes y antihistamínicos, solos o en combinación, poseen riesgos potenciales de intoxicación y algunos de adicción.
La venta libre de antitusígenos y otros preparados anticatarrales suponen un riesgo innecesario de iatrogenia, especialmente en lactantes.
Son varios los países que han establecido una reglamentación para limitar la venta de preparados antitusígenos y anticatarrales en niños.
Los productos basados en plantas y otros productos naturales, así como la homeopatía, no han demostrado ser eficaces y no se recomienda en niños para el tratamiento del catarro.
No hay suficientes estudios que avalen los vahos como parte del tratamiento de los catarros. Sí es necesaria una buena hidratación y eliminar las secreciones nasales con suero fisiológico o soluciones salinas isotónicas.
No están justificados los antibióticos como medida de prevención de complicaciones bacterianas.
Los analgésicos-antitérmicos deben utilizarse únicamente para tratamiento del dolor y malestar y no de la fiebre. Tampoco está justificado el uso de corticoides tópicos.