A pesar de que la vacunación está reconocida como la estrategia de mayor beneficio en la salud pública, existen grupos antivacunas que se oponen a su aplicación

Los grupos antivacunas promueven una narrativa de desconfianza hacia la comunidad científica y las autoridades de salud pública, debilitando los esfuerzos para promover la salud pública y afectando la credibilidad de futuros programas de salud.

Desde el comienzo de la vacunación universal, siempre ha habido defensores y detractores de esta estrategia de salud pública, no solo de la inmunización en general, sino también de alguna vacuna en concreto o algún aspecto relacionado con las mismas (presencia de adyuvantes, combinación de varias vacunas, reacciones adversas, posible asociación con determinadas enfermedades). La vacunación está reconocida como una de las estrategias que mayor impacto ha provocado en la salud pública. Los países de América han sido pioneros en la prevención y eliminación de enfermedades prevenibles por vacunación, logrando elevadas coberturas como resultado del compromiso político, la capacidad técnico-operativa de los países y la sostenibilidad económica de los programas de inmunización.

La vacunación es una de las intervenciones médicas más efectivas y seguras, pero está rodeada de mitos que pueden generar dudas y resistencia. Uno de los mitos más persistentes es la falsa asociación entre las vacunas y el autismo. Numerosos estudios han refutado esta conexión, demostrando que no existe un vínculo causal entre las vacunas y el desarrollo del autismo

Otro mito común es que los adyuvantes y conservantes en las vacunas, como el aluminio y el mercurio, son peligrosos. La evidencia científica muestra que estos componentes son seguros en las cantidades utilizadas en las vacunas y no representan un riesgo significativo para la salud.

Asociaciones temporales y efectos neurológicos Al alcanzar elevadas coberturas de vacunación y como resultado de la intensificación de la vigilancia de eventos post vacunales, es posible atribuir falsamente a la vacuna, algunas enfermedades, que son originadas por otras causas y representan la frecuencia esperada en la población. Es necesario recordar que la mayoría de las vacunas se aplican en el primer año, por lo cual, eventos como muerte súbita o autismo, que se presentan en el lactante, se han asociado a la vacunación sin que exista evidencia de causalidad.

Los grupos antivacunas han tenido un impacto significativo en la sociedad, especialmente en la última década. Estos movimientos se basan en desinformación, miedo y desconfianza hacia las vacunas, propagando mitos sobre su seguridad y efectividad.

La asociación indebida de efectos causados por las vacunas puede generar confusión en la población que impactará negativamente en los programas de inmunización y en las estrategias de prevención de enfermedades prevenibles por vacunación. Ante este tipo de mensajes erróneos se pone en riesgo el éxito que, a lo largo de muchas décadas, los países han alcanzado en la prevención y eliminación de las enfermedades prevenibles por vacunación.

FUENTE:

  1. Acta Pediátrica Costarricense
  2. REDACCION PROPIA

Links: https://www.scielo.sa.cr/pdf/apc/v20n2/a01v20n2.pdf