Fiebre de origen desconocido
La fiebre de origen (FOD) es una de las patologías de más difícil diagnóstico, siendo un auténtico reto diagnóstico. La FOD es una manifestación de múltiples entidades nosológicas como enfermedades infecciosas, reumatológicas o neoplásicas.
Es por eso que requiere un abordaje sistemático y profundo del paciente y de su entorno. A través de una historia clínica y una exploración física minuciosa, se seleccionarán las pruebas complementarias necesarias para filiar su origen.
La FOD clásica se describe como la elevación de temperatura corporal mayor de 38,3ºC, en varias determinaciones durante al menos 3 semanas y con un diagnóstico etiológico incierto tras 3 días de estudio hospitalario o 3 consultas ambulatorias
El proceso diagnóstico, se iniciará a través de la anamnesis del paciente recogiendo los siguientes datos:
- Edad.
- Sexo.
- Inicio de la fiebre, brusco (origen infeccioso) o gradual (origen inflamatorio).
- Evolución de la fiebre, continúa (oscila menos de 1ºC), remitente (oscila más de 1ºC), intermitente (fase afebril), recurrente (periodos afebriles), ondulante (ascenso y descenso gradual de la temperatura) y terciana/cuartana (cada 3-4 días).
Además, se deben valorar los antecedentes médico-quirúrgicos (calendario vacunal, enfermedades, ingresos), los antecedentes familiares, al menos de primer grado; aspectos sociales como lugar de residencia, ocupación y ocio (jardinería, campo, mascotas y montaña); y por último actividades privadas (dieta, consumo de alcohol y otras drogas, comportamiento sexual o viajes realizados)
Pruebas de primer nivel:
- Proteína C reactiva (PCR) y velocidad de sedimentación (VSG): La PCR es el indicador más sensible y específico de inflamación aguda. La VSG indica la magnitud de la inflamación.
- Procalcitonina: biomarcador específico de infección bacteriana.
- Pruebas microbiológicas: serologías de citomegalovirus (CMV), Virus de Epstein Barr (VEB), VIH, virus hepatotropos, pruebas de enfermedades venéreas, Coxiella burnetti, Salmonella spp., Rickettsia spp., Bartonella spp. y Brucella spp4. Es de vital importancia descartar zoonosis específicas de acuerdo a la información proporcionada por el paciente.
- Perfil inmunológico: anticuerpos antinucleares, factor reumatoide, electroforesis en suero, inmunofijación y crioglobulinas.
- Extensión de sangre periférica si se observan citopenias o sospecha de parasitosis4.
- Ecografía abdominal: útil para descartar la presencia de megalias, procesos inflamatorios o abscesos intraabdominales, y neoplasias.
- Punción lumbar: sólo debe realizarse en caso de síndrome meníngeo o focalidad neurológica detectada en la exploración.
La fiebre de origen desconocido es una entidad poco prevalente e infradiagnosticada debido a su difícil proceso diagnóstico7. Consume gran cantidad de recursos médicos, debido a la ausencia de protocolos y amplia posibilidad de pruebas complementarias. Por ello, es nuestra responsabilidad realizar un diagnóstico diferencial de calidad para poder individualizar cada caso, escogiendo las pruebas diagnósticas más rentables y menos invasivas para el paciente.
Fuente: revistasanitariadeinvestigacion.com