Alerta Roja: 25 millones de niños dejaron de recibir inmunizaciones.

En un nuevo informe, la Organización Mundial de la Salud OMS, informó que 25 millones de niños en el 2021, no se vacunaron contra la difteria, el tétano y la tosferina, dentro de la cobertura de inmunización infantil, continuando una tendencia a la baja que comenzó en 2019.

«Esta es una alerta roja para la salud infantil», dijo Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. «Estamos presenciando la mayor caída sostenida en la inmunización infantil en una generación» y agregó que las consecuencias se medirían en vidas perdidas.

Los datos mostraron que la gran mayoría de los niños que no se vacunaron vivían en países en desarrollo, a saber, Etiopía, India, Indonesia, Nigeria y Filipinas. Si bien la cobertura de vacunas disminuyó en todas las regiones del mundo, los peores efectos se observaron en Asia oriental y el Pacífico.

Los científicos dijeron que las bajas tasas de cobertura de vacunas ya habían resultado en brotes prevenibles de enfermedades como el sarampión y la poliomielitis. En marzo de 2020, la OMS y sus asociados pidieron a los países que suspendieran sus esfuerzos de erradicación de la poliomielitis en medio de la aceleración de la pandemia de COVID-19. Desde entonces ha habido docenas de epidemias de poliomielitis en más de 30 países.

«Esto es particularmente trágico ya que se lograron enormes avances en las dos décadas anteriores a la pandemia, para mejorar las tasas de vacunación infantil a nivel mundial», dijo Helen Bedford, profesora de salud infantil en el University College de Londres. Lamentó que la noticia era impactante pero no sorprendente y advirtió que los servicios de inmunización son con frecuencia una «víctima temprana» de grandes desastres sociales o económicos.

 

Las vacunas son productos biológicos que contienen uno o varios antígenos que se administran con el objetivo de producir un estímulo inmunitario que pretende simular la infección natural, generando una respuesta inmunitaria específica y de larga duración, con el fin de proteger a la persona vacunada en ulteriores exposiciones al microorganismo. Cuando un porcentaje importante de una población se vacuna, este efecto protector beneficia también a personas no vacunadas, generando lo que se denomina “protección de grupo”.

 

Puntos claves:

  • Las vacunas representan un hito fundamental en la prevención de las enfermedades infectocontagiosas, con repercusión excepcional en la salud mundial. Su valor es incuestionable.
  • La administración de las vacunas debe seguir las recomendaciones establecidas en sus fichas técnicas.
  • En una comunidad con un elevado número de sujetos protegidos por la vacunación, el efecto protector puede extenderse a personas no vacunadas, originando lo que se conoce como protección de grupo.
  • Existen numerosas clasificaciones de las vacunas, según se atienda a diferentes aspectos de su composición, síntesis o naturaleza. Así, encontramos vacunas de microorganismos enteros (atenuadas o inactivadas), de subunidades (polisacarídicas, conjugadas, acelulares, recombinantes), toxoides, vacunas de ADN (plásmidos), de ARN y otras (nanopartículas, vectores).
  • Las vacunas parenterales atenuadas, si no se administran simultáneamente en el mismo acto vacunal, requieren un intervalo mínimo de 4 semanas entre ellas, para evitar la interferencia en la replicación de los microorganismos vacunales.
  • Los nuevos adyuvantes posibilitan fabricar más dosis de vacunas (hasta cuatro veces más), abaratan el coste y permiten una mejor respuesta a las necesidades de las regiones con bajo índice de desarrollo humano, especialmente en situaciones de emergencia.
  • La administración de antitérmicos previa o coincidente con la vacunación no está generalmente recomendada.

 

Respecto al beneficio de las vacunas en la prevención de enfermedades, se deben conocer los siguientes conceptos:

 

  • Eficacia: beneficio que produce la intervención en la población que recibe las vacunas, en condiciones ideales controladas. Se obtiene mediante la realización de ensayos clínicos, que son la base, una vez demostrado el objetivo de eficacia definido en el ensayo, para solicitar la aprobación de la vacuna a las agencias reguladoras (estudios pivotales).

 

  • Efectividad: una vez aprobada la vacuna y comercializada según unas indicaciones oficiales que aparecen en su ficha técnica, ya puede ser aplicada, bien formando parte de un programa de inmunización o en base a recomendaciones individuales. Se entiende por efectividad los resultados o beneficios de salud obtenidos tras un programa de vacunación en la población diana en condiciones reales o habituales de la práctica asistencial. Una buena eficacia no siempre va a indicar una buena efectividad, ya que esta última depende, entre otros factores, de la aceptación de la vacuna por la población y los profesionales sanitarios implicados en la vacunación, de la accesibilidad de la población a la vacuna, de la conservación y manipulación de las vacunas, y del adecuado acto vacunal.

 

  • Eficiencia: es la relación entre la efectividad vacunal y el coste de los recursos requeridos para incorporar la nueva vacuna en el programa de inmunización, después de restar el ahorro estimado que resulta de la vacunación, como los costes de tratamiento y la reducción de las pérdidas de productividad de los padres o cuidadores. También estima el coste/años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) o en función de la calidad de vida (AVAC) de la enfermedad prevenida por la vacuna.

 

Tipos de Vacuna:

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BENEFICIOS DE LA VACUNACIÓN

A excepción de la potabilización del agua, ninguna otra medida, ni siquiera los antibióticos, ha contribuido a disminuir la morbilidad y la mortalidad en la especie humana como las vacunaciones. El objetivo final de la inmunización es el control de la transmisión de infecciones, la eliminación de enfermedades y, finalmente, la erradicación del patógeno que causa la infección y la enfermedad; el objetivo inmediato es la prevención de enfermedades en personas o en la comunidad. Los esfuerzos realizados en materia de vacunación en los países con menor índice de desarrollo humano desde el 2001, habrán evitado hasta el año 2021, unos 20 millones de muertes, calculando un ahorro de 350.000 millones de dólares en costes por atención sanitaria.

Se puede decir que la situación epidemiológica del planeta ha cambiado paralelamente a la incorporación de vacunas al arsenal profiláctico médico. Los programas sistemáticos de vacunación han permitido, por ejemplo, la erradicación de la viruela (1977) y el virus salvaje de la polio tipo 2 (2015), la interrupción de la transmisión de la poliomielitis en casi todo el mundo, así como el control de enfermedades como el sarampión, el tétanos, la difteria, la rubéola o la enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae, entre otras. La mejor prueba del poder de las vacunas en el control de enfermedades infecciosas es que, en cuanto decaen las coberturas vacunales, las enfermedades no erradicadas resurgen, como ha ocurrido con el sarampión en Europa en los últimos años por culpa de los movimientos antivacunas que proliferan en occidente.

El valor e importancia de las vacunas es incuestionable. Tanto es así, que algunos países europeos que sufren el resurgimiento de enfermedades inmunoprevenibles por caídas en sus coberturas, han instaurado la vacunación obligatoria infantil.

Todos los profesionales sanitarios deben poseer, y transmitir a la población, unos conocimientos mínimos sobre vacunas, ya que representan uno de los mejores instrumentos que existen para prevenir enfermedades.

 

Referencias:

https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/8/25-millones-de-ninos-dejaron-de-recibir-inmunizaciones-contra-enfermedades-comunes

https://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-1

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