El embolismo graso fue diagnosticado por primera vez por Ernst Von Bergmann en 1873, al tratar a un enfermo con fractura de fémur. Si bien en muchas ocasiones se tiende a utilizar indistintamente el término embolismo graso y el síndrome de embolismo graso, clínicamente son distintos y es importante conocer la diferencia entre ambos. El primero hace referencia en la presencia de émbolos de grasa en la microcirculación pulmonar y periférica pero sin secuelas clínicas su incidencia es alta, este puede ocurrir en más de 90% de los pacientes con lesiones traumáticas y en poco más de 5% de casos no traumáticos (pancreatitis, quemaduras, terapia prolongada con corticoesteroides, diabetes mellitus, hepatitis viral fulminante, necrosis hepática, infusión de lípidos, procedimientos estético y el segundo ocurre cuando hay presencia de la intravasación de gotas de grasa en el árbol pulmonar y se caracteriza por signos y síntomas como rash petequial, deterioro neurológico e insuficiencia respiratoria progresiva, es decir, clínicamente evidente

La fisiopatología es amplia, y se basa en varios mecanismos o teorías patogénicas, la teoría mecánica se refiere cuando hay obstrucción física del vaso sanguíneo mediante la coalescencia de las gotas de grasa en el torrente vascular, esta obstrucción va a ejercer un efecto de vasoconstricción pulmonar hipóxica, produciendo incremento de la resistencia vascular pulmonar, y la teoría química que explica el proceso por mediación de las lipasas séricas que degradan las gotas de grasas en ácidos grasos libres que funcionarían como tóxicos endoteliales que a la vez destruyen el mismo, desencadenando una coagulación intravascular con secreción de TNF-alfa, serotonina, histamina y otros factores quimiotácticos, culminando en síndrome de distress respiratorio.

Clínicamente el síndrome de embolismo graso se presenta durante las primeras 72 horas, con la triada de disnea, confusión y petequias.Con respecto al diagnóstico, dado la baja especificidad y sensibilidad en las pruebas diagnósticas, así como la no existencia de un patrón clínico patognomónico de este síndrome, ha permitido que la tabla diagnóstica de Gurd y Wilson basada en signos clínicos mayores y menores, continúe siendo utilizada para el diagnóstico

Por otra parte, la liposucción es el procedimiento quirúrgico estético que más comúnmente se realiza en el mundo (Atiyeh, 2013), el cual consiste en la aspiración quirúrgica de la grasa subcutánea mediantes cánulas que se introducen en la piel a través de pequeñas incisiones. (Berry, 2010).

Con el pasar de los años se han revolucionado las técnicas, y cada vez son menos invasivas y con resultados más rápidos.

La lipectomía por succión, se ha convertido en un complemento esencial para mejorar los resultados de muchos otros procedimientos estéticos incluyendo la cervicoplastía, reducción de mamas, abdominoplastía, levantamiento de glúteos, contorno del cuerpo después de una cirugía bariátrica, hasta inclusive más allá de lo estético. Por otra parte, por el efecto que tiene el tejido adiposo de no ser más que un solo lugar de almacenamiento, puede ejercer un impacto negativo en otros tejidos, incluyendo el corazón, mediante la creación de un entorno más lipotóxico

La lipoinyección de grasa autóloga o injerto graso autólogo, se utiliza para brindar mejor contorno y aumento de volumen a nivel glúteo Las controversias que existen al respecto son mínimas y la mayoría giran en torno a lograr una mayor supervivencia de la grasa infiltrada. Se recomienda que las mejores áreas donantes son el abdomen y la cara interna de los muslos, la grasa debe obtenerse con una presión de menos de una atmosfera y colocarla en múltiples planos y en pequeñas cantidades en cada pase de la cánula para así asegurar una mejor integración y supervivencia del tejido injertado

Presentación de caso

Se trató de una femenina de 30 años de edad, con antecedentes personales patológicos de cirrosis hepática por hepatitis autoinmune de 6 años de evolución, esplenomegalia, várices esofágicas operadas (antecedente previo de 7 sangrados digestivos altos); antecedentes quirúrgicos: derivación espleno renal hace 4 años, salpingectomía bilateral e implantes mamarios hace dos años. La cual ingresó a una clínica privada para una liposucción e espalda y piernas más lipoinyección glútea; los exámenes preoperatorios evidenciaron trombocitopenia, leucopenia e hiperbillirubinemia indirecta. El día de la cirugía la paciente refirió buen estado general y un ayuno a partir las 21 horas del día anterior. La paciente ingresó a sala de operaciones y se indujo sin problema. Al final de la cirugía, justo al terminar la liposucción, presentó disminución súbita de la capnografía, capnometría de 20 mmhg y de la saturación de oxígeno a 88%, se colocó en decúbito supino, no se palpó pulso, la capnometría cayó a 11 mmhg y la saturación a 60%, se le realizaron 7 ciclos de RCP y se administraron 7 epinefrinas, permaneciendo la mayor parte del tiempo en actividad eléctrica sin pulso, se desfibriló y se trasladó a un hospital de la capital, al llegar al servicio de emergencias se le realizaron nuevamente 7 ciclos de RCP y luego de 55 minutos de maniobras y ante la ausencia de actividad cardíaca por ultrasonido se declaró a la paciente fallecida.

Se realizó autopsia médico legal. Al examen externo piel con ligero tinte ictérico, se observó tres incisiones modificadas por puntos de sutura a nivel de la región toracolumbar sacra, en los cuadrantes inferolaterales de ambos glúteos y en las regiones inguinales. Al examen interno con áreas de hemorragia en el tejido adiposo a nivel del dorso y en la cara dorso lateral de ambos muslos. Ambos pulmones pesados y congestivos; hígado con parénquima cirrótico y el bazo aumentado de tamaño. No se consignaron más alteraciones.

 

FUENTE: Medicina Legal de Costa Rica

On-line version ISSN 2215-5287Print version ISSN 1409-0015

Med. leg. Costa Rica vol.34 n.1 Heredia Jan./Mar. 2017