Se define como la muerte inesperada de un infante menor de un año, en la que se ha realizado un análisis completo de la muerte y no se encuentra una causa aparente.

En 1994, Filiano y Kinney plantearon que un evento de SIMS se asocia con el concepto de “triple riesgo” se trata de un proceso que incluye la vulnerabilidad intrínseca del infante por factores biológicos, un periodo crítico entre los dos y seis meses de edad (en el que no se ha desarrollado adecuadamente el control homeostático del cuerpo) y un estresor postnatal exógeno que desencadena el episodio.

Dentro de las teorías expuestas sobre el mecanismo fisiopatológico que produce la muerte de estos infantes, la hipótesis del control cardiorrespiratorio es la más aceptada; en esta teoría, se involucran cambios en la respiración y el control autonómico.

Se ha encontrado asociación con relación a un ambiente intrauterino no óptimo y una mayor susceptibilidad ante agentes agresores externos durante el periodo neonatal.

Debido a la importancia de los factores de riesgo extrínsecos y de los factores protectores sobre la posibilidad de que un infante desarrolle o no un evento de muerte súbita inesperada, las recomendaciones de prevención se deben promover lo más temprano posible, desde el periodo prenatal.

Cuando el bebé nace: los lactantes deben ser acostados boca arriba a la hora de dormir desde el nacimiento; la cara debe estar despejada por lo cual no deben dormir con gorros, almohadas, cobijas o muñecos que puedan tapar; la superficie de la cama debe ser dura; no deben dormir en sofás ni superficies blandas; ofrecer el chupo de entretención; no deben dormir en la misma cama con otras personas.

 

Fuente: Rev. Fac. Med. 2014 Vol. 62 No. 2.

Fuente: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-00112014000200011#:~:text=El%20S%C3%ADndrome%20Infantil%20de%20Muerte,se%20encuentra%20una%20causa%20aparente.