
Tóxicos ambientales favorecen la infección por covid-19
Una reciente investigación, realizada en Barcelona en personas sanas, constata por primera vez la influencia de ciertos contaminantes del medio ambiente en el riesgo de contagio por SARS-CoV-2. El hallazgo podría explicar en parte la variabilidad clínica. Los expertos abogan por reducir el uso en la producción y en la gestión de estas sustancias.
Ahora, un grupo de investigadores españoles vinculados, entre otros, al Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), el ISGlobal y los CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC), acaba de describir por primera vez la influencia de las concentraciones sanguíneas de varios contaminantes orgánicos persistentes (COP) y elementos inorgánicos presentes en personas sanas sobre el riesgo posterior de infectarse por SARS-CoV-2 y desarrollar covid.
Por otro lado, la presencia de DDE y DDD (derivados ambos del insecticida DDT, prohibido hace décadas en España) o de plomo, talio (raticida e insecticida), rutenio (utilizado en circuitos eléctricos), tántalo (componente de dispositivos electrónicos compactos, como los teléfonos móviles), manganeso (usado en la gasolina, las baterías y la producción de acero) y benzofluoranteno (hidrocarburo aromático originado por la quema incompleta de combustibles fósiles) sí se asoció con un mayor riesgo de desarrollar covid.