La obesidad está asociada con factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y metabólicas. La obesidad central, marcador de adiposidad intraabdominal aumentada, es mejor factor de riesgo para aterosclerosis y diabetes que el índice de masa corporal (IMC), y buen predictor de riesgo de morbimortalidad cardiovascular, síndrome metabólico y diabetes.

 

El aumento de la circunferencia abdominal es un marcador práctico y útil para enfermedades cardiovasculares y metabólicas. La prevalencia de obesidad abdominal en pacientes de atención primaria en Colombia fue alta, y más frecuente en mujeres.

 

La obesidad abdominal (OA) constituye, junto con la resistencia insulínica, la base fisiopatológica del síndrome metabólico. El exceso de tejido adiposo visceral (TAV) desempeña un papel clave en las comorbilidades de la OA. La esteatosis multiorgánica promociona la resistencia insulínica, el estrés oxidativo y la inflamación, lo que da lugar a disfunción endotelial y arteriosclerosis. El exceso de TAV conduce a un perfil metabólico de riesgo independientemente de la cifra de índice de masa corporal.

 

A largo plazo, la obesidad abdominal contribuye al surgimiento de diabetes mellitus tipo 2, aunque al inicio se produce una hiperinsulinemia compensadora que mantiene la homeostasia normal de la glucosa.6 Los mecanismos metabólicos moleculares del vínculo entre la obesidad abdominal y la HTA implican factores como la activación del sistema nervioso simpático, el sistema renina angiotensina aldosterona y la hiperuricemia.

 

Fuente: Revista BIOMÉDICA.

 

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